lunes, 13 de junio de 2016

¡AL RICO MEJILLÓN !

¡AL RICO MEJILLÓN!
MEJILLÓN QUEMADO DEL PALEOLÍTICO MEDIO DE LA ARAÑA (MÁLAGA)
La leyenda negra de los neandertales no parece tener fin, desde su surgimiento en las encarnizadas luchas ideológicas – más que científicas – entre creacionistas y evolucionistas, o lo que es lo mismo, entre aquellos que intentaban adecuar la Ciencia a la religión o a la razón. Pero pese a los planteamientos racionalistas de estos últimos, el pobre neandertal no parece librarse del todo del estigma de ser bestial y descerebrado con que le etiquetaron, incapaz de evolucionar en su forma de vida, condenado a repetir mecánicamente las mismas conductas tecnológicas, etológicas y sociales, durante 150.000 años o más, llevándole finalmente esta incapacidad evolutiva a su propia extinción. Estos planteamientos – rigurosamente falsos en la mayoría de los supuestos – nos hacen contemplar como un autentico milagro el que pudieran subsistir durante tan dilatado periodo de tiempo en las condiciones más extremas. A los neandertales se les ha negado casi todos los atributos que pueden convertir a un homínido en humano de pleno derecho, como nosotros. Se les ha cuestionado su capacidad de hablar, aunque para compensarles les hemos querido hacer músicos, cuando apareció una flauta en hueso en niveles que pudieron ser del Paleolítico Medio. Les negamos la capacidad de pensamiento abstracto, y por lo tanto la posibilidad de llevar adornos, pese a que el huesecillo del oído interno de un niño neandertal asociado a colgantes viniera a desmentirlo. Se les ha negado la posibilidad de tener creaciones artísticas, pese a existir constancia de colorantes en algunos de sus niveles de ocupación, por esa incapacidad de tener un pensamiento abstracto. Algunos colegas intentan atribuirles en la actualidad algunas pinturas rupestres – quizás precipitadamente - en base a unas pocas dataciones, que podrían invadir su tiempo histórico. Les negamos igualmente su incapacidad de explotación de los distintos nichos ecológicos, como un bien indispensable para la supervivencia, que les hacia estar en desventaja respecto a nosotros. En fin…podríamos seguir enumerando una larga lista de las cosas que les hemos negado como ser humano, como muestra de la inercia del ser bestial con que le clasificamos, concepto que parece que nos cuesta bastante modificar. Y sin embargo, en La Araña los restos que nos dejaron, muestran a un ser extremadamente inteligente, explotando todos los nichos ecológicos que podían ayudarle a su supervivencia, tanto en el mar como en la tierra, de donde supieron buscar sin dificultad su sustento, con la depredación marina y terrestre. Pero no solamente fue así, si no que nos muestran a una sociedad con unas costumbres culinarias refinadas, pasando por el fuego, tanto a los animales marinos (mejillones, lapas, erizos, tortugas, etc.) como a los terrestres (principalmente cabra montes, junto a otros muchos). Es decir, los neandertales no solamente dominaban el fuego, si no que gastronómicamente estaban muy avanzados, a la misma altura que pudiesen estar los cromañones contemporáneos. Una muestra de estos avances la mostramos hoy, en la concha de un mejillón quemado de los niveles bajos de la Cueva del Humo, que fue asado por los grupos de neandertales que ocuparon la caverna hace ya muchos milenios, cuando aun los cromañones no habían llegado a Europa. En fin, querido neandertal, pese a estas muestras de modernismo en tu cultura, no te preocupes que seguirás manteniendo tu fama de bruto y bestia parda, y a lo mejor te hacemos músico y artista para compensarte. ¡No hay mal que por bien no venga!
Yacimientos Arqueológicos de La Araña.