martes, 26 de abril de 2016

EL AVANCE DE LA NEOLITIZACIÓN Y SU REFLEJO EN LAS VASIJAS DEL NEOLÍTICO

EL AVANCE DE LA NEOLITIZACIÓN Y SU REFLEJO EN LAS VASIJAS DEL NEOLÍTICO

     La revolución que supuso la llegada del Neolítico a las comunidades de cazadores recolectores, fue rápida, pero tampoco  tan revolucionaria como a veces se ha dado a entender.  Se tomaron su tiempo, y los nuevos avances fueron llegando e incorporándose, y aunque rápidos, no lo fueron tanto que llegaran a ser traumáticos. Quizás sería más correcto hablar del proceso de neolitización más que de neolítico en abstracto, como si fuera un paquete compacto, que reúna a todas las ventajas tecnológicas y culturales de esta época. De hecho es posible que no todas llegaran al mismo tiempo ni en el mismo orden a todos los sitios. La piedra pulida, la cerámica, la ganadería, la agricultura, el progresivo sedentarismo que daría lugar a las primeras aldeas, son grandes avances, pero que no necesariamente tuvieron que llegar todas juntas en el mismo paquete, como un pesado fardo que venía a sustituir y a desbaratar al viejo acervo cultural, que siguió existiendo, adaptándose a las nuevas conquistas tecnológicas, económicas y culturales. Estos paulatinos cambios – por rápidos que nos parezcan - se reflejan bien en la evolución de la propia vajilla de la época, tanto en las formas como en los tamaños y en los modelos ornamentales con que decoraban a sus vasijas. Viendo su evolución, se aprecia el impacto y la valoración que estos avances tenían por parte de las comunidades que las recibieron, y como iban cambiando sus propias vidas. Un buen ejemplo de esto se aprecia en las calidades de las vasijas, que a menudo son de mejor calidad y mas cuidadas en sus detalles al comienzo del Neolítico que en etapas siguientes, cuando ya la cerámica se había convertido en un producto más de su industria, y había perdido el halo de objeto extraordinario, adquirido quizás de otros grupos de alrededor más neolitizados, convirtiéndose en un objeto eminentemente práctico y corriente. Los tamaños también pueden hacer algunas sugerencias. Se puede apreciar en los yacimientos de amplia secuencia estratigráfica y cultural, como a medida que avanza la implantación de las ideas del neolítico, algunas formas van aumentando su tamaño y su capacidad, respondiendo a un mayor sedentarismo y a una mayor necesidad de almacenamiento, derivada de un sistema económico revolucionario, que les permitía producir sus propios alimentos, aunque no abandonaran por completo la caza y la recolección.  Una de las formas que mejor muestran cómo se van imponiendo las nuevas ideas, son las formas globulares con cuello de botella, que por lo general en el Neolítico Antiguo tienen exquisitos acabados, tamaños medianos fáciles de transportar, y como a medido que se implanta la neolitización van aumentando su tamaño, y cambian incluso algunos modelos ornamentales. Siguen teniendo por lo general los fondos curvos y tres asas de cinta, pero estas se han convertido en asas dobles, que permiten soportar el mayor peso derivado de su mayor capacidad. También descuidan su acabado. Se han convertido en un objeto más de su cultura, cuando ya se ha impuesto el Neolítico Pleno o Medio. Muchas de estas comunidades no viven ya en cuevas, aunque aparezcan en las mismas sus objetos de cultura material en calidad de ajuares de los enterramientos realizados en las cavernas. Estos ancestrales espacios dan un último servicio a los grupos prehistóricos como panteones. La etapa del final de esta época o Neolítico Final, también manda sus propios mensajes a través de los restos arqueológicos. Algunos de estos mensajes vienen sugeridos por los recipientes cerámicos que utilizaban, donde cada vez aparecen más fondos planos. Las vasijas tenían su propio sitio en el hábitat, fueran chozas o casas, sin necesidad de estar colgadas, lo cual nos puede indicar un sedentarismo mucho más acusado, a las puertas ya de otra gran revolución que se les venía encima: la metalurgia, con la agricultura y la ganadería implantadas ya en todas partes. Son aspectos que se pueden seguir en los yacimientos de amplias secuencias, de los que tenemos magníficos ejemplos en toda la Península Ibérica, incluidos los de La Araña (Málaga, España).
     Hoy compartimos la visión de dos vasijas globulares con cuello de botella procedentes del Abrigo 6 del Complejo del Humo, pertenecientes al Neolítico Antiguo y al Neolítico Pleno o Medio, donde se pueden apreciar algunos de los caracteres  que hemos expresado anteriormente.
Deseamos que os gusten.

Yacimientos Arqueológicos de La Araña  .